Tendencias totalitarias en la Ucrania posterior al Maidán

Tendencias totalitarias en la Ucrania posterior al MaidánBajo el régimen penal previo al Maidán en Ucrania, cualquier presión sobre los periodistas solía provocar una ola de indignación. Esta indignación, que provenía de periodistas, defensores de los derechos humanos y activistas civiles, llegó incluso a ser precursora del primer Maidán en la Ucrania independiente: las protestas bajo la bandera de "Ucrania sin Kuchma".

La información sobre el temnyky, las instrucciones secretas de las autoridades a la prensa acerca de lo que deben y no deben informar, y los asesinatos de críticos del régimen invariablemente provocaron protestas. La detención de un periodista únicamente por expresar su opinión en la prensa podría provocar una ola, incluso un tsunami, de indignación pública. De hecho, en 2004, poner fin al temnyky fue uno de los eslóganes detrás de la protesta Naranja.

En la Ucrania post-Maidán, el temnyky, las detenciones y la censura se han convertido en la moneda habitual. Es más, la represión contra los disidentes e incluso el asesinato se han vuelto socialmente aceptables. El asesinato del periodista Oles Buzyna en abril de 2015 o la quema de decenas de personas en Odessa en mayo de 2014 encuentran ahora su justificación en los discursos de los "patriotas". Mientras tanto, los ex-periodistas de la oposición que consiguieron escaños como diputados parlamentarios se niegan a defender a su colega Ruslan Kotsaba, el blogger que se pasó un año y medio en la cárcel por sus opiniones. En definitiva, más de 100 periodistas, blogueros y personas normales y corrientes que expresaron sus opiniones sobre la guerra en el Donbass, el reclutamiento, el orden constitucional de Ucrania (la autoridades policiales califican tales opiniones como "separatismo") y otras cuestiones han sido enjuiciadadas por lo penal en Ucrania por sus publicaciones.

Las predicciones más osadas de George Orwell en 1984 han tenido lugar- frases como "guerra civil" se han convertido en un tabú. En su lugar, tenemos neolengua. Particularmente, el término de neolengua "guerra híbrida", que se aplica a todo en nuestros medios de comunicación de masas desee una acción militar en el este a un artículo en el New York Times.

Para ser justos, cabe señalar que las justificaciones de la violencia y el asesinato de "enemigos" no han sido aceptadas por la sociedad en su conjunto, sino por un segmento de las redes sociales, los medios de comunicación y los que se llaman "activistas del Maidán". Sin embargo, ese hecho no otorga una visión color de rosa de la actual Ucrania. Los críticos del estado actual de las cosas generalmente permanecen en silencio por miedo a la represión o se censuran a sí mismos. Mientras tanto, nuestros medios de comunicación de masas presentan los posts de los "cien de facebook" o los discursos de "patriotas" como si fuesen la voz de la totalidad de la sociedad ucraniana.

Era habitual que la prohibición de un partido de la oposición provocase la indignación de la sociedad. Después de todo, en Ucrania no había habido precedentes de este tipo desde 1991. Ahora, sin embargo, la prohibición del Partido Comunista de Ucrania y otros partidos se encontró con el silencio en el interior del país. Sólo organizaciones internacionales de derechos humanos protestaron contra la prohibición.

La práctica de los "cinco minutos de odio" (que recuerda nuevamente a Orwell) se ha convertido en lo habitual. Es cierto que estos "cinco minutos" - ataques masivos en redes sociales y medios de comunicación contra Nadia Savchenko, Tetiana Montian, Stanislav Serhienko, Volodymyr Zelensky, así como "activistas anticorrupción" y "euro optimistas" – que no duran cinco minutos sino incluso llegan a a durar semanas. Los iniciadores de estas campañas (los autores de los primeros posts) son asesores del presidente (Yuri Biriukov), funcionarios públicos (Anton Herashchenko, Georgy Tuka) o estructuras que pertenecen a los representantes del Frente Popular pro-gubernamental (Mykola Kniazhytsky, Serhiy Pashynsky).

La delación se ha convertido en algo socialmente aceptable en la Ucrania post-Maidán. La Agencia de Seguridad del Estado (SBU) la alienta. El sitio web Myrotvorets ("Peacemaker") recoge informes de informantes y publica regularmente listas de "enemigos" - periodistas y activistas civiles. Estas listas a menudo se convierten en una especie de guías para las acciones de los grupos paramilitares ultra-derechistas, que usan la violencia contra los "traidores", atacando a participantes en protestas sociales, reuniones contra la guerra, reuniones antifascistas, amenazar e incluso golpear a los periodistas.

Por ejemplo, el sitio web de Myrotvorets publicó listas de periodistas que fueron lo suficientemente descuidados como para obtener la acreditación de prensa en la República Popular de Donetsk, lo que generó en una ola de amenazas brutales en su contra por parte de "patriotas". Organizaciones internacionales de derechos humanos y el Representante de la OSCE para la Libertad de los Medios Dunja Mijatovic se vieron obligados a posicionarse porque incluso periodistas extranjeros y no sólo los ucranianos estaban entre los objetivos de estos ataques. Las listas de "personas indeseables" creadas por activistas del Cuerpo Civil de Azov, de ultraderecha, se convirtieron en base de ataques contra activistas de izquierdistas y antifascistas.

Algo nos ha pasado realmente - Ucrania ha cambiado después del último Maidán. De un país que destacó por su nivel de libertades civiles en el territorio de la antigua URSS, se está transformando en una copia de la Federación de Rusia en términos de la supresión de esas libertades.

¿Estamos de acuerdo con esto realmente?

Prácticamente según Arendt

Los hechos anteriores muestran que varios aspectos de la vida civil en la Ucrania actual están bajo control de los órganos estatales o de las formaciones de extrema derecha no estatales. Y los ciudadanos que quieren expresar puntos de vista que no son aprobados por estas formaciones se enfrentan a amenazas, violencia o procesos penales.

Varias ONGs y medios de Internet controlan lo que dicen los bloggers en las redes sociales, las publicaciones y actividades de periodistas y activistas civiles, apariciones de actores y cantantes (ucranianos y rusos), emisiones de televisión, películas y reuniones pacíficas. El resultado de esta "monitorización" suele ser denuncias a organismos estatales como por ejemplo el SBU, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Información (el "Ministerio de la Verdad", como lo llaman muchos periodistas), el Consejo Nacional de Televisión y Radio, Agencia Estatal de Cine, exigiendo que se emprendan acciones legales contra ciertas personas, que se prohíba la emisión de ciertos programas de televisión o películas, que se revoquen licencias de emisión de televisión.

Un ejemplo es la página de Vidsich en las redes sociales, y la actividad del "Consejo ciudadano" de la Agencia Estatal de Cine, acorde a éstas denuncias algunos programas de televisión ucranianos y rusos no se permitió que se emitieran. En muchos casos, los órganos estatales en realidad emprenden acciones legales contra periodistas (el caso contra Ruslan Kotsaba fue interpuesto en base a una denuncia de un informante) y prohíben ciertas películas. La prohibición de abril de 2016 de difundir la película soviética de culto de los años 70 Garage es sintomática de esta práctica.

En otros incidentes, activistas ultra-derechistas, formaciones racistas y nazis (como Azov) han atacado estaciones de televisión como Ukraina e Inter, protestas sociales, reuniones contra la guerra, reuniones con banderas y símbolos antifascistas y de izquierdas, acciones de la comunidad LGBT. Como regla general, estos ataques tienen lugar con la absoluta pasividad de la policía

Durante estos ataques contra los medios de comunicación de masas, los atacantes exigen cambios en su política editorial y en la interpretación de los acontecimientos en Ucrania únicamente desde su punto de vista "patriótico". Como resultado de esta presión, los ataques y la criminalización los ciudadanos se abstienen de exponer sus puntos de vista en público y los censores de los medios de comunicación.

Los iniciadores de las campañas contra el disenso son, como de costumbre, representantes de formaciones de ultra-derecha, así como activistas civiles que se presentaron previamente y lo hacen actualmente como personas con una perspectiva liberal y democrática. Sin embargo, estas campañas tienen éxito principalmente como resultado del apoyo o la inactividad de las instituciones estatales.

Aparte de eso, los órganos estatales también tienen un papel activo en la restricción de los derechos civiles. La rada Verkhovna ha adoptado un conjunto de leyes de este tipo. En particular, se han introducido cambios en el Código Penal de Ucrania que permiten el enjuiciamiento de personas que se oponen al reclutamiento y de los que piden el cese de las operaciones militares o "por oponerse al ejército ucraniano". La ley de 2015 sobre la "descomunicación" estableció la base para la prohibición de varios partidos políticos y el enjuiciamiento de ciudadanos que mantienen opiniones de izquierdas.

Durante el período 2014-2015, el parlamento de Ucrania introdujo cambios en los artículos existentes e introdujo otros nuevos en la sección especial del Código Penal "Delitos contra la seguridad nacional" - Artículos 109, 110, 110-2, 111, 112, 113, 114 y 114- 1. De acuerdo con estas normas, las acciones, las convocatorias públicas o la circulación de materiales que defienden la caída del orden existente son crímenes que son castigados con penas de prisión de hasta 15 años. En los procedimientos judiciales de hoy, el fiscal estatal interpreta estas normas legales de tal manera que tratan cualquier aprobación de la experiencia soviética o hablan en contra de la violación de los derechos civiles y sociales en Ucrania, la simpatía por un sistema federal de gobierno o la crítica de la movilización militar general (cosas normales en los países democráticos) como crímenes graves, hasta e incluyendo la "traición al estado".

En esencia, se ha creado un mecanismo en la Ucrania post-Maidán para controlar a los ciudadanos que expresan sus pensamientos y opiniones, así como un mecanismo para suprimir la libertad de expresión, reunión y asociación. Se trata de un mecanismo combinado compuesto por ciclos de acción de los organismos estatales y no estatales.

Hoy, a finales de 2016, este mecanismo no es lo abarca todo, pero ya lleva las marcas del totalitarismo. Muy de acuerdo con las obras clásicas de Hannah Arendt Los orígenes del totalitarismo y de Karl Popper La sociedad abierta.

Para controlarlo todo
Los numerosos investigadores del totalitarismo no han llegado a acordar una definición común. Por eso vale la pena identificar que comparten las obras clásicas.

Entonces, el totalitarismo es un sistema de relaciones sociales que establece el control total sobre los aspectos importantes de la vida de las personas. Por encima de todo, en los aspectos sociales y políticos. Carl Friedrich y Zbigniew Brzezinski en la dictadura totalitaria y autocracia (1956) se negaron a dar una definición abstracta del término y proponían en su lugar un enfoque empírico sobre la base de la práctica de la Italia fascista (donde se originó este término), la Alemania nazi y la Unión Soviética. En su tratamiento, el totalitarismo no era tanto un control total sobre la actividad de una persona (lo cual es imposible en principio) como la ausencia de cualquier límite a dicho control.

El tema del control: Arendt distingue entre el estado totalitario y el movimiento totalitario. Hasta el momento un movimiento totalitario conduce a un estado totalitario, intentará controlar la actividad de la ciudadanía. Por ejemplo, con la ayuda de la gente con camisas negras y camisas pardas. Por otro lado, el aparato estatal (sus servicios especiales, los censores) no será capaces de controlar completamente la ciudadanía sin la ayuda formal de actores no estatales: los comités del Partido, el Komsomol o de las juventudes hitlerianas y especialmente informantes de la policía. Estos últimos son el mecanismo más importante del control, ya que permiten al estado "escuchar a todo el mundo". Por lo tanto, el tema del control total de la sociedad no es sólo el Estado, sino también los movimientos totalitarios.

Según Arendt movimientos y estados totalitarios tienen en común la concepción de un enemigo objetivo. El totalitarismo casi no puede existir sin tal concepción. Después de todo, debe explicar a las masas populares las razones por las que necesitan que se restrinjan sus derechos civiles y por qué deben soportar el control total:

La introducción de la noción de "enemigo objetivo" es mucho más decisiva en el funcionamiento de los regímenes totalitarios que la definición ideológica de las respectivas categorías. Si sólo fuera una cuestión de odiar judíos o burgueses, los regímenes totalitarios podrían, después de haber cometido un crimen gigantesco, volver, por así decirlo, a las reglas normales de la vida y el gobierno. Como sabemos, el caso es el contrario. La categoría de enemigos objetivos sobrevive a los principales enemigos ideológicos determinados por el movimiento; nuevos enemigos objetivos se descubren de acuerdo a las circunstancias cambiantes.

Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo

Ya hay en la Ucrania contemporánea en funcionamiento un mecanismo de control sobre la expresión de puntos de vista de personas y su actividad social y política. Se trata de sacar a la luz la traición (el meme que se ha generalizado aquí en los últimos dos años) y la neutralización de la traición a través de la persecución penal, violencia, campañas de persecución en las redes sociales y medios de comunicación, estableciendo "un pensamiento único" mediante la propaganda y la neolengua.

El elemento más importante de este mecanismo es el autocontrol o la autocensura. Cuando una parte de la sociedad acepta el argumento de que es necesario restringir sus derechos civiles y de hecho los derechos de todos los ciudadanos en aras de la "victoria" sobre el enemigo, el enemigo objetivo.

Erich Fromm llamó a este proceso una fuga de la libertad.

La guerra como base para tendencias totalitarias

La evidencia empírica nos muestra que el totalitarismo no fue introducido desde fuera en los tres países modelo (la Italia fascista, la Alemania nazi  la URSS) o en oposición a sus procesos políticos internos. Era un producto nacional. Sin embargo, no todos los países en los que tales tendencias aparecen en forma de movimientos totalitarios se convierten necesariamente en estados totalitarios. Tampoco podemos decir que las tendencias totalitarias apareciesen en Ucrania como resultado de las intenciones malvadas de alguien, como Putin o Poroshenko, porque estas tendencias son el resultado de procesos sociales y políticos en condiciones específicas de guerra. Y por ahora no hay ninguna base para afirmar que seguramente caigamos en el abismo del totalitarismo.

Pero hay tendencias totalitarias evidentes en Ucrania hoy. Y han aparecido como resultado de procesos sociales, en primer lugar como resultado de la guerra.

La condición general para el surgimiento de tendencias totalitarias y su consolidación es ese enemigo objetivo. Y este enemigo es reconocido y sentido por todos precisamente durante una guerra. No fue casualidad que el nazismo alemán naciera de la traumática experiencia de la Primera Guerra Mundial.

La guerra en el este se ha convertido en el argumento principal para justificar el control sobre las expresiones de los puntos de vista y las acciones de los ciudadanos.

La división de la gente entre "nosotros" y "los enemigos", característica de un estado de guerra, es un fundamento para reprimir a aquellos que los movimientos "patrióticos" colocan en el campo opuesto. A continuación, puedes eliminar sus derechos civiles, o puede, de hecho, ser necesario hacerlo. De lo contrario podrían aplastarte.

En consecuencia, el nivel de discusión pública típico de una sociedad democrática y pluralista está significativamente deprimido en una sociedad que experimenta tendencias totalitarias. El único argumento que, como de costumbre, aparece durante estas discusiones es llamar (calumniar) a su oponente "agente del enemigo". Después de eso cualquier otro argumento es inútil. Es decir, incluso la discusión en sí misma no se vuelve superflua.

En nuestra situación particular tal "discusión" se ha convertido en una caricatura. Por ejemplo, después de los trágicos acontecimientos del 31 de agosto de 2015 ante el parlamento cuando los representantes del gobierno y el partido de extrema derecha Svoboda empezaron a llamarse "agentes del Kremlin".

La guerra es una condición autosuficiente para que se forme una mentalidad totalitaria, o incluso una necesidad. El fin de la guerra significa la pérdida de la justificación y los argumentos en favor del control y las prohibiciones. Y por lo tanto constituye un peligro para la existencia misma de estos movimientos totalitarios.

Estos son todos elementos en la construcción del hombre de la masa según Arendt. De hecho, una sociedad totalitaria está compuesta de tales hombres de la masa.

Balance dinámico
¿Es correcto hablar de signos y tendencias de totalitarismo en la Ucrania post-Maidán? ¿Y cómo de importante es detenerse en ellos, para enfatizarlos?

Es importante que estas tendencias no se ignoren. Después de todo, no todos los países donde tales tendencias y movimientos totalitarios han aparecido pasaron a convertirse en estados totalitarios.

Los dos factores fundamentales de la práctica totalitaria hoy en día en Ucrania -el aparato estatal y los movimientos ultra-derechistas- están en un equilibrio dinámico. Complementando y al mismo tiempo luchando entre sí, han ocupado su lugar en el terreno político de este país desde hace dos años y medio en un intento por controlar a la sociedad civil.

Aparte de eso, no hay otra característica importante característica de todos los estados totalitarios clásicos. No hay autoritarismo ni líder supremo.
Pero este equilibrio puede ser alterado en cualquier momento.

En qué dirección se mueva - hacia el totalitarismo o la democracia - depende de cómo se desarrollen los procesos sociales en Ucrania. Sólo los movimientos sociales, movimientos de ciudadanos conscientes de sus intereses sociales, pueden destruir el movimiento de los hombres de la masa unidos alrededor de un "pensamiento único" para el "triunfo sobre el enemigo objetivo" y el control total sobre uno mismo y sobre los propios compañeros ciudadanos.

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