Ucrania, entre la espada y la pared

Ucrania, entre la espada y la paredLa situación política en Ucrania sigue siendo muy difícil.

El movimiento anarquista en Ucrania no pasa por su mejor momento, principalmente por problemas internos aunque la convulsa situación en la que se encuentra inmerso el territorio se lo pone más difícil.

En Kiev, Azov se convirtió en una gran amenaza, aunque, con su salto a la política, la lucha callejera ha bajado de nivel por la proyección pública del partido Pravy Sektor.
 
El batallón Azov es una milicia nazi en Ucrania formada por voluntario/as, y financiada en parte por el gobierno ucraniano, que tiene un cuerpo civil que llegó a juntar unas 10.000 personas en una marcha en la creación del partido político Pravy Sektor.

Este cuerpo civil está compuesto principalmente por voluntario/as, centra su actividad en las ciudades y tiene una fuerte implantación principalmente en Kiev, trabajan su cara pública desde la ecología y la acción social, en este cuerpo también hay integrado/as militantes que se encargan de su autodefensa. Su actividad principal es controlar la actividad política atacando y saboteando cualquier tipo de actividad "izquierdista" que pueda tener lugar en las ciudades, esto es muy acusado en la ciudad de Kiev.

En Kharkiv la situación es menos conflictiva con el cuerpo civil de Azov, que tiene menor implantación. En esta ciudad, tras el Maidán, hay mayores posibilidades para informaciones alternativas y se pueden encontrar dos centros independientes de medios. Por otro lado, en algunas manifestaciones, la policía ha sugerido a los manifestantes que no podían asegurar su seguridad frente a un hipotético ataque de nazis, invitando con esta sutil amenaza a que se disuelvan.

Respecto a la situación general con la policía, ésta ha cambiado desde los sucesos del Maidán, en 2013 había una absoluta brutalidad e impunidad policial, cosa que cambió a partir de 2015, parece que ha habido algún tipo de "democratización" en el cuerpo dada la nueva situación política en el gobierno ucraniano que tiene una orientación más o menos liberal.

En Ucrania la guerra continúa.

La guerra sirve de excusa para que la gente no se queje de la contínua desaparición de derechos laborales, recortes en educación y sanidad, subida de los transportes.

Aunque a Kiev no llega, la guerra continúa en la región del Donbass, en las zonas fronterizas entre el estado ucraniano y las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk.

La situación bélica de esta zona ha hecho que haya constantes y peligrosos controles de identificación para la circulación de personas y mercancías en la zona fronteriza.

Muchas personas del entorno anarquista y antifascista han tenido que huir de estas repúblicas populares, escapando de la represión y las desapariciones. Algunas de estas refugiadas de la represión en el Donbass que han cruzado a Rusia, aseguran que incluso la situación política rusa es más democrática (un país en el hablar contra la religión supone penas de prisión) que la que se puede encontrar en el Donbass "antifascista".
Desde el entorno antiautoritario se denuncia la desaparición de personas, incluidos periodistas en estas repúblicas populares.

La gente que ha tenido que huir del Donbass se encuentra en una situación muy dura, son refugiadas y lo han perdido todo en el camino: sus casas, sus familiares, sus vidas, etc. Éstas personas se encierran en sí mismas por el miedo y la desesperación y no quieren contar los horrores que han padecido. En el Donbass hay una fuerte propaganda contra el estado ucraniano, generando un clima que sumado a la situación bélica, de la que se culpa abierta y unilateralmente al estado ucraniano ha hecho que se odie ciegamente todo lo ucraniano y se enaltezca el gobierno ruso.

Aunque la televisión rusa lo niegue, soldados rusos reconocen abiertamente haber luchado en el conflicto del Donbass, además de las imágenes que se pueden encontrar en internet de militares uniformados en el Donbass sin identificación, aunque evidentemente rusos.

Geografía: